En Noviembre, ahora dentro de unos días, se van a cumplir cuatro años desde que conocí a Vanesa en Facebook. Yo había empezado a hacer uso de aquella cárcel de la web con salida libre en Enero del 2011, y siendo un gordito pomposo visiblemente antisocial y desesperado por generar nuevos contactos y/o amistades, invadí descaradamente la publicidad del Facebook de esta muchacha, sin razón aparente, simplemente por "querer hablar", y me salió bien. No pasó de eso, pero no lo podía creer.
Cinco meses después, en una fiesta de 15 de Sol Vellano, conocería a quien hoy día y hace poco se adjudicó el título populista de "Mejor Amiga".
Parece extraño decirlo porque realmente no sé como escribir eso. Me parece hermoso tener una mejor amiga, solamente que no sé que significa. En mi historial de registro de mi cerebro, vos, lector, podrás encontrar entre dos y tres mujeres a las cuales yo, inocentemente, las llame "Mejor Amiga". Y junto al acontecimiento podrán encontrar un resumen, posiblemente de mi autoría en el cual defino a aquella mujer con palabras infantiles, con frases románticas sacadas de una publicidad de Dos Corazones promocionada por Carlos Tévez. Pero hay una contra en todo esto, yo tenía hasta 15 o 16 años cuando mi última "Mejor Amiga" dijo presente y adiós. Imagínense a un púber coleccionando y descartando mujeres bajo ese título, eso en un hombre adulto se llama ser pelotudo.
Actualmente Vanesa está estudiando como si le gustara, y yo no puedo esperar a las vacaciones, sin importar si apruebo una materia del C. B. C. Y todavía me extraña demasiado que tenga una "Mejor Amiga", habiéndola conocido por Facebook, que cuando la conocí personalmente dudé que era ella, y que nos estamos volviendo a hablar después de unos cuantos meses.
Yo puedo entender que por Facebook y WhatsApp yo hable como un idiota, siendo consciente de ello, por nervios al no saber qué decir. Yo comprendo que cuando la veo me cuesta expresarme con la fluidez que tengo normalmente.
Tengo novia hace casi tres años, y solamente sé tratar con ella porque cuando la conocí tuve un poco de suerte, y ella estaba perdida conmigo. Pero después de eso, no sé tratar con una mujer.
Tengo miedo de decir algo como lo que digo con mis amigos y que le caiga mal. Tengo miedo de usar una palabra en vez de otra porque se que una mujer puede detectar cuando un hombre está nervioso. Piensen que esta anécdota que estoy redactando, la estoy confeccionando a la mitad de mi capacidad radial, porque tengo miedo de decir algo mal. El otro día dije tantas giladas tan rápido, que me mandó a dormir. Capaz ahí está el punto de tener una "Mejor Amiga", el hecho de que por más que seas un pelotudo y hables por hablar, te banca y sigue jodiendo.
Las redes sociales facilitaron que, a lo largo de mi duración en ellas, pueda conocer gente que terminó siendo muy cercana a mí, como Vanesa, o seguir en contacto con muchísimas personas con las cuales en los años '50 no podría contactar.
Hay un montón de críticos blogueros, creaturas de farándula, gente que piensa que a sus 20 o 21 años el mundo de los años de blanco y negro tenía mejor comunicación con sus cercanos, o que se favorecía más al encuentro personal.
¿Qué acaso no se dan cuenta de que Facebook, WhatsApp, Twitter, inclusive Instagram, que favorece al narcisismo con sus fotos, fomentan la intercomunicación con aquellas personas amigas y que permite ampliar tu comunidad?
A veces sí es bueno despegarse de la computadora para ver a aquellos amigos que ya conocías o que conocíste, porque es necesario, porque es sano. El mundo del siglo XXI está tan rápido, tan ocupado, tan burócrata y aristócrata que a la persona solamente le dan ganas de salir de su casa cuando tiene responsabilidades, y nos terminamos olvidando que lo importante es la comunidad, la cual abarca las mismas responsabilidades, pero nivelándolas.
A mis 19 años, estoy muy conforme con el servicio que las redes sociales nos brindan en el día a día, a pesar de un mal funcionamiento técnico que exista una vez a la semana. Nos dan la posibilidad de decirle a Vanesa, o a Gonzalo, o a Gerónimo: "Che, ¿cómo te va?". Cosa que 20 años atrás era apenas un deseo.
Me alegra poder tener un registro en Facebook de un montón de acontecimientos que sucedieron, y que entre ellos esté Vanesa, o toda mi lista de verdaderos amigos a los cuales estimo.
Me alegra poder sentarme en una silla, tener la habilidad de manejar varias redes sociales, poder contactarme, invadir perfiles, sentirme nervioso al hablarle a una mujer.
Me alegra poder tener esa facilidad que terminará siendo innata en el humano de poder socializar con las personas, a tal punto de ser amigos y, con el tiempo, poder tener una "Mejor Amiga" que estaba oculta y perdida en Facebook, como Vanesa.
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