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lunes, 12 de agosto de 2019

¿De nuevo aquí...?

Sí, de nuevo aquí. Al parecer este sitio termino su metamorfosis para concretarse en un centro terapéutico polifuncionarial a cargo del autor. No digo que sea una terapia eficaz como la ejercida en los divanes, pero esta es más barata.

Parte de mí ansía que llegues acá y vuelvas a leer mis palabras, y vuelvan a generarte algo dentro.

Vamos a ir al grano, desde que todo terminó sólo hace unos días estoy teniendo revoltijos cerebrales a cada hora del día, cambio de opinión mil veces, vuelvo al inicio o causa y genero nuevas opiniones o trato de buscar una solución o salida.

Y es que lo hable, en voz alta y en voz baja, lo medite hasta con las paredes y hasta ellas fueron grandes consejeras.

Me desperté y automáticamente me acechó el recuerdo de que ya no estabas conmigo, me lavé los dientes, me cambié y me fui a la parada camino al trabajo, hablé con mis compañeros, honestamente hice poco de lo que tenía por hacer y al terminar mi horario caminé hasta la parada para emprender la vuelta y llegar a casa.

O esa es la versión corta, digamos.

La versión larga y que quiero detallar muy bien es la siguiente:

Me desperté y lo primero que vi fueron tus ojotas a un costado del mueble del televisor, te recordé al instante y no sólo vi el short que te presté arriba de mi escritorio desordenado, sino que todavía había carilinas usadas tuyas que olvide de juntar debajo de mi cama.
Busqué ropa en los sillones donde una vez te saqué dos fotos bellísimas, me cambié cerca de la estufa donde estirabas tu buzo para que el calor llegue a tu pecho más rápido, me lavé los dientes y vi tu cepillo que olvidaste guardar, y cuando lo guardé, vi tu maquinita de afeitar apoyada en uno de los estantes del espejo. Traté de hacer todo lo que me restaba hacer mirando hacia abajo para no recordar nada más tuyo. Pero llegué a la parada donde siempre querías sentarte por cábala para que llegue rápido el 247 y, al subirme y emprender viaje, me quedaba mirando fijamente la calle Estados Unidos donde te bajabas para caminar a tu facu en algunas ocasiones. Llegué y le pedí a mis compañeros de trabajo que sean comprensibles conmigo por unos cuantos días dado mi estado de ánimo. No sé como el día me pasó volando, y volví a delirar cuando tuve que irme. Salí del edificio y mire para atrás, donde una vez me esperaste sentada al lado de la puerta, al subirme al colectivo miraba a toda la gente de dentro y fuera y creo que te vi 5 o 6 veces, cuando en realidad vos estabas del otro lado de San Telmo cursando tu primer día de facultad post-vacaciones. Llegué y seguí buscándote pero no estabas, y al llegar, una chica de tu estatura y con el pelo morocho se dirigía hacia mi casa y, nuevamente, creí verte sin verte.

No sólo estoy pasando uno de mis peores momentos, sino que esta vez son los malos momentos los que pasan por mí y no al revés.

A veces me siento incapaz de encarar este tema con la madurez que amerita, pero después, y de repente, me encuentro desconsolado, abrazando cualquier cosa pretendiendo que sos vos.

Lo que sucede, es que siento mucha culpa e impotencia a la vez. Porque habiéndote sido fiel cada día de nuestra etapa, te hice sentir que no. Siento mucha bronca hacia la responsable de todo esto, a la situación que resultó ser desfavorable para mí y a mis complejos de inferioridad.

Sin verte, sin sentirte, sin hablarte, puedo escuchar que eso que late, en una mínima proporción, late por mí. Y sí, era de esperar que sea así después de como repercutió todo en vos.

En cambio, no solo el mío late bien fuerte en reciprocidad, sino que yo enteramente sigo vibrando por vos, sigo desviviéndome por vos aunque, capaz, ya ni sentido tenga. Pero alguien me dijo que uno recibe las vibras que al mismo tiempo emana.

Como dije, cada hora del día trae una reflexión nueva. Los hechos no cambian, yo no quise esto ni lo hubiese querido en mi vida. Pero sí me llegan diferentes convicciones mediante pasa el tiempo.

Esto está terminado. Este pequeño párrafo me sirve a mi mismo para dejar la etapa de la negación y afrontar la realidad, lo cual, para mí actualmente, es un paso gigante. Aunque sostengo que hemos vivido tantas cosas, aprendido tanto del otro, atravesamos tantas convicciones que ni hoy, ni mañana, ni nunca, voy a aceptar que esto termine aquí.

No, no hablo de vidas futuras. Hablo de esta, esta línea temporal, esta dimensión, estos sentimientos que hoy encuentro.

Sé que no digo esto para convencerme de algo que no sucederá, porque si pusiste un punto en esta historia por algo fue. Pero creo que nuestra vida está en su 20% nada más, y perdón, pero dudo mucho que se hayan escrutado todas las mesas.

Después voy a darle un cierre a este tema, pero mientras voy a hacer un breve intento de dejar las cosas en claro, no para mí, sino para vos:

Principalmente yo no quise que esto pasara, no me hubiese imaginado nunca que iba a aparecer una mina que me tenía tantas ganas como para comportarse así conmigo y generarme tanto nerviosismo que no supe como sacármela de encima. De más está decir que yo desde el primer momento me desentendía de la situación y ella sabía que yo estaba en pareja, y aún así tuvo ciertos atrevimientos. Yo caí en ese juego y fui irresponsable en seguírselo. Al boliche vino a ultimo momento porque se le habían bajado integrantes a la cumpleañera y además ella había estado preguntado intensamente al grupo si cualquiera podía hacer algo. Nunca me imagine que después ella me contaría lo que me contó, de lo cual yo no tengo memoria de eso en lo absoluto y ni la cumpleañera ni ninguna de sus invitadas vio eso, y esto me enoja muchísimo, porque siento que se aprovechó.

Yo, mi cuerpo, mi corazón, mis sueños, mis sentimientos fueron de tu propiedad desde el primer día. Dios es testigo, y si sos atea, el puto universo sabe que eso es cierto. Y POR SUPUESTO que lo iba a mantener así hasta siempre. 

Enterarte de lo que pasó te ibas a enterar, como sea, lo único que me reprocho es que no salió de mí. No es que no salió de mi por querer ocultártelo y pasarme de vivo, ¿qué sentido tiene pasarme de vivo si la culpa a mi me invade igual? no encontré el valor de decirlo dentro de mí y además estabas tan cerca mío en cuerpo y mente como pocas veces antes, y eso me hacía volar para otro lado.

Ahora, tu enojo está justificado, lo sé. Pero si me pongo a ver en retrospectiva no veo que cuadre nada, según afirmas. Te dije en varias formas que fui incondicional con vos y que no te cambiaba por nadie ni por nada, porque te convertiste en mi otra mitad, formamos algo tan bello y tan radiante que se me hacía imposible imaginarme o imaginarte sin el otro al lado. Yo no puedo aceptar que digas que me cagué en eso. O que me cagué en vos.

No fuimos contaminantes, porque a nosotros no nos inundaba nada de toxicidad. Inclusive en los malos momentos nos terminaba pudiendo nuestro cariño.

Después del mensaje que le mandé a ella, del que te pasé captura, sentí que le pude decir lo que le debí haber dicho, porque siento a esta persona como principal responsable, porque si se inició de alguna manera, fue desde esa persona. Es más, yo simplemente quería hacer más amigos en mi barrio, no sé que necesidad tenía ella de desestimar esa intención de mi parte. Pero, como no es novedad, volví a pecar por optimista.

Siento que te perdí de una manera tan imbécil, tan banal, tan vaga que me da impotencia. Porque yo no te engañe. Ni por un pelo.

Afortunadamente ayer me dijiste cosas que tenía que oír alguna vez de alguien para sacarlo de mi sótano y tratar de arreglarlo. En serio, gracias.

A partir de hoy empezó a construirse un ser humano diferente, es lo único 'positivo', intuyo, que saco de esto. Y doy por seguro no parar hasta que me sienta conforme, al menos, con quien soy. Porque todo lo demás vendrá después.

Acepto que me dejaste, acepto que pienses que soy una mierda, que tengas enojo por estos días por lo que pasó, pero yo necesito que esto lo sepas tarde o temprano: te ame de verdad, te amo de verdad. Me entregué tanto a vos que cuando me sacaste de adentro tuyo me vi y sentí que todo lo que tenía valía menos.

Te pido mi más sentido perdón si te fallé. Pero te quiero hacer saber por única vez, que voy a volver a buscarte cuando me sienta suficiente para vos, y cuando ese día te tenga cerca y quieras dar un paso hacia mí, te voy advertir que, si lo das, no voy a permitir que nos soltemos jamás. Porque eso, al fin y al cabo, es lo que seguimos queriendo, solo que ahora es muy pronto.

Y es, como siempre, un placer escribir sobre vos. No por nada sos mi trending topic en mi blog desde hace un año.

Esto fue escrito con mucho cariño. Hasta luego.

martes, 4 de junio de 2019

Gol de Zárate

Durante un tramo de dos años, entre 2017 y 2019, se conformó un seudónimo asociado a algunos de los principales grandes equipos que, aún no se ha oficializado públicamente pero se llama Traidores Atlético Club.

El club se conformó por polémicos traspasos de jugadores que eran ídolos o muy queridas figuras en sus equipos para pasar a jugar a máximos rivales de la Primera División.

Entre los más emblemáticos se destacaron dos campeones de América con San Lorenzo de Almagro; Julio Buffarini y Emmanuel Mas. Ambos pasaron a Boca con la promesa de jugar en un club aún más grande que el azulgrana y la ambición de una Copa Libertadores que no supo llegar.

Caso también de Nery Domínguez, quien venía de ganar la Copa Sudamericana con Independiente, pasó a Racing Club, su clásico rival, para ser campeón de Primera.

O mismo el delantero Matías Suárez, ídolo de Belgrano, que pasó a River Plate dejando a Belgrano complicado económicamente y en la zona de descenso, que efectivamente descendió al finalizar la temporada del 2019. A las pocas semanas saldría campeón internacional.

Pero el más polémico fue el de Mauro Zárate, ídolo contemporáneo, emblemático goleador, figura estelar y campeón con Vélez Sarsfield. El mediapunta pasó a Boca optimizando su última etapa de su carrera queriendo militar en un grande de la Primera División y la promesa de ganar títulos.

Los hinchas, aficionados y varios de otros clubes condenaron la actitud de Zárate. Lo tildaron de traidor, desleal e imberbe. Mientras que en Boca encontró un club y una hinchada que lo amparó y resguardó otorgándole el cariño que los hinchas del Fortín dejaron de darle.

Durante su etapa en Boca supo conquistar la Supercopa Argentina como también ser subcampeón de la Copa Libertadores más importante de todos los tiempos. Pero en la disputa de las eliminatorias de una copa local, le tocó enfrentar con Boca a su anterior club; Vélez.

Eran los cuartos de Final y tras los empates en los partidos de ida y vuelta, llegó la definición desde el punto de castigo.

Mauro Zárate, tiempo después de haber llegado a Boca, se mostró dolido y dio una nota en un medio deportivo donde quebró en llanto lamentando haber defraudado a la gente del club que lo vio nacer, pero esta vez no sería así.

El número 19, que portaba una curiosa gorra de natación por un choque durante el partido, se acercó manso al arco contrario a La 12 sin mirar otra cosa que el césped.

Se acomodó la camiseta, camino hacia atrás, tomó la más grande bocanada de aire de su vida y con ojos de predador embistió la pelota estática en el punto blanco y sacudió las redes con la calidad que nunca le faltó, y con un grito atronador de gol acompañado con sus brazos abiertos, le dio el cierre que él creyó justo a su situación, acrecentando su lugar en el equipo que ahora él más quiere.

Cómo habrá sido la cosa que llegó a la Final de esa copa y la perdió contra un equipo descendido que ganó el primer campeonato de máxima división de su historia.

lunes, 3 de junio de 2019

Debo decir...

Fue el 19 de Diciembre de 2018, en Madrid. No en el nuevo y colosal estadio del Atlético, el Wanda Metropolitano, sino en el mítico Santiago Benabéu, del Real Madrid, su rival citadino.

¿Que sucedió ahí? Sí, por más disparatado que suene, se jugó el partido de vuelta de la Final de la Copa Libertadores de América. Léase bien: "América".

La histórica final, que fue columnada por la hinchada del equipo vencedor como la más importante de todos los tiempos, fue entre los dos equipos más grandes en la historia del fútbol argentino: Boca Juniors y River Plate.

Ambos equipos llegaban en un momento y forma espléndidos, disipando dudas sobre si eran los mejores equipos del continente. Hay que aceptar que la calidad y la dinámica de juego era ejemplar en ambos bandos cuyas individualidades tiraban del mismo carro, por la gloria del club, y no por uno mismo.

Boca se había clasificado segundo en la fase de grupos, detrás del Palmeiras que jugaba muy pero muy bien. River, por su parte, fue primero gracias al empate en cero en la última fecha contra el Flamengo, que venía de ser subcampeón de la Sudamericana, contra el Independiente de Holan.

Derribando rivales en la fase eliminatoria, en las semifinales llegaron dos equipos argentinos y dos equipos brasileños. Con la posibilidad de que se juegue una final puramente entre equipos de ambos países.

En esta fase, River vino de ganarle a Racing, a Independiente y a Gremio, que lo supo madrugar de local con un 1-0 muy peligroso que el equipo rojiblanco supo dar vuelta en la cancha del equipo brasilero.
Por su parte Boca despachó a Libertad, Cruzeiro y Palmeiras, que lo había superado en la fase de grupos, pero esta vez no contó con un Benedetto asesino que volvió de una lesión y lo vacunó tres veces en dos partidos.

Los cánticos xeneizes se hicieron escuchar a favor del delantero: Olé olé olé olée Pipaa Pipaa.
Mientras, el gallinero coreaba muy originalmente a su figura: El Pity Martínez que loco que estáa.

Y así, se determinó que Boca y River disputarían la Finalísima de la Copa Libertadores de América siendo esta la última vez que dicha instancia se jugaba de local y de visitante, ya para el próximo año sería en estadio neutral y a partido único, como en la Champions.

Se decidió que ambos partidos se jugarían sin público visitante. Y sin más idas o vueltas, Boca jugó de local el primer partido, empatando 2 a 2 con River en un partido chivísimo.

En el país se vivía un clima un tanto hostil. El Gobierno de turno optó por políticas de ajuste y manipulación del poder judicial y de los medios hegemónicos para disimular su incapacidad de dirigir un país y ocultar el hambre del pueblo. Y para colmo, en vísperas y durante el período de la Final de esta Copa, se realizó la cumbre del G20 en Argentina, que pedía muchísima seguridad para los máximos mandatarios del mundo. Fue así que a la ministra de seguridad nacional, Patricia Bullrich, le consultaron no por los medios que usarían para promover la seguridad de los presidentes de los países participantes, sino por la seguridad que podría implementarse para prever disturbios entre las barras de Boca y de River por aquella Final que tanto revuelo generó en el país.

A lo que la ministra respondió: "Vamos a tener lo del G20, imagínense que lo de Boca y River parece algo bastante menor".

Acto seguido, mientras el micro que transportaba jugadores de Boca tomaba la curva para ingresar a la parte del estadio que le correspondía, hinchas de River comenzaron a arrojar objetos al vehículo; papeles, piedras, botellas de plástico, pero hubo dos de ellas que optaron por arrojar cascotes y una botella de vidrio que impactó contra una ventana que, al estallarse, lastimó a dos de los jugadores del equipo de la Boca, siendo el capitán Pablo Pérez el que más cara se la llevó.

Boca decidió no salir a jugar el partido porque había jugadores heridos y las condiciones no estaban dadas. Compararon este hecho con lo sucedido en la Sudamericana del año 2014, cuando a los jugadores de River le rociaron gas pimienta desde la grada y no salieron a jugar el partido por los daños ocasionados.

Entonces se entró en un vaivén de planteos y denuncias que no hicieron más que manchar la Copa más folclórica para los argentinos. Boca se presentó ante el TAS para que le otorguen el título en el escritorio descalificando a River, River presentó un amparo, la Conmebol aceptó con la condición de que encuentre y desasocie a los hinchas responsables de los daños al micro de Boca y sus jugadores para luego procesarlos judicialmente, presidentes de ambos equipos se reunieron unas tres veces mínimo para ver que se hacía con toda esta cuestión, ambos dieron testimonio público con un canal deportivo y después de mucha falta de certezas, el presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, dictaminó que la Final se jugaría, nada más y nada menos que en estadio del Real Madrid. Otro continente, otra cancha. Insólito.

Tanto River como Boca se manifestaron en contra de esa decisión. Pero más River, porque jugaría ese partido "en condición de local", y además no respetaron el tiempo invertido de los casi 66.000 hinchas que se aproximaron al Monumental para ver el partido ¡dos veces! Y además se determinó que habría público visitante, es decir, hinchas de Boca podrían sumarse al partido para alentar, cuando se había determinado que sería sin público visitante. Una medida que fue tomada en pos de generar ingresos.

Irreversiblemente, el partido se jugó.

Los clásicos rivales pusieron en cancha lo mejor de lo mejor. No desperdiciaron la calidad de ninguno de sus jugadores. El único cambio más o menos significativo fue el del arquero Rossi, que venía teniendo altibajos en su rendimiento, por Andrada, figura que venía de Lanús y que no pudo disputar bastantes partidos por una lesión.

El segundo partido más importante de mi vida comenzó con un pase milimétrico de Nández para Benedetto, que se deshizo de uno y vacunó al arquero Armani, el mejor arquero argentino del momento. En su festejo de gol, popularizó un gesto muy peculiar que sirvió como marca registrada para posteriores burlas: le sacó la lengua al joven zaguero Montiel por llevárselo puesto al salir a festejar.

Hasta ese momento, Boca era campeón de la Copa Libertadores. Y yo no podía estar más feliz.

Pero todo cambio en el segundo tiempo.

La habilidad de River tocando la pelota con el colombiano Quintero como conductor, derivó en un centro muy preciso de Nacho Fernández, uno de los mejores jugadores del fútbol argentino, para Pratto, gigante delantero confeso hincha y ex jugador de Boca, que levantó una volea demoledora para empatar el partido.

Y el segundo no se hizo esperar. El lateral uruguayo Mayada metió una pelota para el deleitoso Quintero que, vaya uno a saber cómo y de donde lo sacó, se hizo tiempo para parar, acomodar la pelota y sacudir el travesaño derecho de Andrada y marcar un golazo.

Boca estaba dominando el partido con las ocasiones que generó y desperdició, como una débil volea del capitán Pérez y un cabezazo falto de reacción de Nández, pero cuando un equipo tiene en su figura la habilidad clásica de un maestro del fútbol como Quintero, poco se puede hacer.

Entonces a Boca sólo le restaba matar o morir. Porque estaba perdiendo el partido y la Copa y fue hasta los últimos minutos que metía pelota tras pelota, inclusive con un jugador menos por la expulsión del 5 colombiano Barrios. Tanta fue la desesperación por el gol que hasta el arquero Andrada fue al área a buscar una pelota desde el tiro de esquina.

Pero esa pelota la ganó River, y con una contra de no sé quien y creo que ni ese jugador sabe como hizo para pifiar un taco y que aún así le quede la pelota servida para meter un pase al Pity Martínez, que corrió sólo Dios sabe cuantos metros y a cuantos kilómetros por hora por delante del central Izquierdoz.

Trato de ponerme en la piel del Pity en ese momento y sentir lo que el sintió. Porque el arco estaba vacío ya que Andrada había ido al área y sólo Izquierdoz se había quedado a defender, pero Martínez era rapidísimo. Aunque créanme que por más rápido o preciso que sea un jugador, un gol que muchos llamarían servido puede ser el más difícil de todos en una Final como la que se estaba jugando.

Quiero pensar al Pity nervioso hasta las orejas, inseguro y con calambres en las dos piernas por haber sacado energías de anda a saber donde, porque estaba exhausto. Y quiero creer que las circunstancias lo habrán hecho dudar de su indudable capacidad futbolística, porque fue acomodando la pelota cada vez más cerca del arco para asegurar que entraría por la línea de gol aunque le pegara con la rodilla.

Y haya sido así o no, el gran loco Pity Martínez clavó el 3-1 final del partido para consagrarse campeón de América frente a su clásico rival, desatando la algarabía en todos los futbolístas e hinchas presentes, quedándose sin más para hacer excepto desplomarse en el suelo y disfrutar de una hazaña que podrá presumir durante toda su carrera, inmortalizando para siempre el cántico de sus hinchas aludiendo a su locura.

Entonces me sentí muy triste, algo perdido futbolísticamente. Porque cargo con dos grandes desgracias en el mundo futbolero moderno: soy argentino y bostero. Y cabe destacar que Argentina vino de perder finales de un Mundial y dos Copas América en tres años consecutivos, además de quedarse afuera del Mundial de Rusia contra la Francia de Mbappé. Al parecer nací en un momento histórico donde me tocó sufrir mucho.

Pero asimismo me encanta presumir que antes de ser hincha de Boca o fanático argentino, soy hincha y fanático del fútbol. Porque aprendí a disfrutarlo y a encantarme por como se trata a la pelota, y no solamente a alegrarme o deprimirme por los títulos ganados o perdidos.

Y el River de Gallardo es enteramente eso: un equipo que trata bien a la pelota. Es lo que no sólo River, sino el fútbol argentino necesitaba. Un tipo que transmita identidad futbolística para lo que se juega y fomentar el sentido de pertenencia de la camiseta.

Hasta el día de hoy me han cargado haciéndome el número 3 con los dedos, o sacándome la lengua por el festejo de Benedetto, y son esas cosas que se tendrán que soportar y que son idóneas del folclore del fútbol en Argentina, tal y como los de River tuvieron que soportar cargadas por su descenso a la B Nacional, la segunda categoría.

Y esto no es un chanfle por resentimiento, sino que son cosas inevitables.

Irse a la B perdiendo contra Belgrano de Córdoba, prender fuego un sector del Monumental y ver a Boca salir campeón y finalista de la Libertadores en el 2012 mientras ellos lograban el ascenso es algo que no van a olvidarse jamás. De la misma manera que nosotros jamás nos olvidaremos que perdimos una máxima Final continental contra nuestro clásico rival.

Queda a su decisión que es lo peor. Yo ya disfrute y me desvanecí lo necesario.

martes, 20 de noviembre de 2018

Miserable

Te escribo esto por acá, con la enorme esperanza de que nunca lo leas porque tu inestabilidad psicológica podría destruirse en un click.

Hace poco te dediqué un texto; "Chocolatada con sabor a secundario"; donde te decía lo mucho que te apreciaba, lo incondicional que te era, lo insuficiente que todo te resultaba, destacaba muy frenéticamente los esfuerzos, los altibajos y tu resiliencia.

Lo hice porque te necesité. Estuviste un rato, y te fuiste.

Porque uno en depresión necesita de apoyo. Y tu apoyo, como el de otros más, fue fugaz.

Hoy, que estoy bien, que estoy feliz, que por más de tener un salario de $7.000 y poca gente al lado, que me siento lleno y contento de no contar con personas que no supieron tener humanidad conmigo, te lo digo con todas las letras: ME DAS PENA.

Me das pena porque supiste ganarte mi mayor aprecio y, al mismo tiempo, el mejor de mis desprecios. Porque te creíste demasiado, cuando eras, y seguís siendo, una pena.

Porque no tenes fortaleza, porque necesitas de otros, porque absorbes todo lo bueno de una persona, porque adoptaste el mismo comportamiento de tu madre, que es lo mismo que vos pero potenciado a la millonésima.

Te lo voy a decir muy clarito:

Conociste a un flaco, te volvió loca, sacrificaste y dejaste que tus cercanos sacrificaran lo mejor de ellos solamente para ayudar a ese flaco. Tuviste un hijo, que nació con un único 'defecto' para vos: ser hijo de ese flaco. Por consecuencia de laburos que fueron y vinieron de ese flaco, dejaste a tu hijo con tus padres, siendo esto, en una sana opinión de tu hijo mismo, lo mejor que pudiste haber hecho por él.

Seguiste adelante una vida de mierda, no acompañada de aquel tipo, sino atrás de él. Porque de tanto alegar que "lo bancabas en todo", vos sola te mantuviste a la sombra de él, cayendo muy bajo, inclusive más bajo de lo que él pudo haber caído en aquel momento que vos sabes bien cual es.

Tuviste una hija, una hija que no tuvo la misma suerte que yo, por desgracia.

Y a ambos, a tu hijo y a tu hija, les transmitiste un mundo plagado de discusiones, de doctrinas, de reglas absurdas que ni tu propio viejo justificaba. Pero afortunadamente, tarde o temprano me empezó a chupar todo un reverendo huevo. Tanto vos como tus problemas y tus discusiones con él.

Soporté las peores comparaciones tuyas y de tu vieja. No querían que me parezca a él en ningún sentido, me taladraste la cabeza toda tu vida. Vos y la imbécil de tu vieja.

Tiempo después, se murió tu viejo y vos te viniste abajo. Lo único que pudiste hacer bien en ese entonces, fue separarte. Pero ignoraste diferenciar lo que era separarte de él, a separarte de lo bueno que tenías alrededor. Porque al menos, a nosotros nos tratabas bien. Porque siempre cuando necesitábamos un refugio, estabas. Ahora, nadie te banca.

Y, para mí, cuando te separaste estaba contento. Contento por vos. Sin saber lo que se me iba a venir encima.

Me destruiste más de lo que estaba al seguir comparándome con mi viejo, porque ahora que él no estaba, tenías todo el tiempo y espacio del mundo para hacérmelo notar. Me dijiste que por mi abuelo yo TENÍA que aprobar el secundario, que era una vergüenza si me llevaba una materia, que decías que no iba a poder porque terminé ese año con UNA materia en Diciembre, que la rendí en la primer fecha y terminé entre los mejores promedios del colegio en el último trimestre, y cuando terminé el secundario, no me alegró terminarlo, me alegró saber que te podría refregar la nota, el certificado y el título por la cara. Y fue lo que hice, y cuando lo hice, te pusiste mal porque "una vez que logré algo en mi vida y me lo venís a contar así"... 18 años tenía, estúpida. Apenas empieza mi vida.

Afortunadamente tenía a la brasilera que, bien mala que fue nuestra relación y bien que ella se desgastó tanto, me sacó adelante un montón de veces. Porque si no era ella o los pibes, no era nadie. Porque a vos te importa más la burocracia que el esfuerzo. Porque no premias nada ni a nadie.

Apenas terminaron las vacaciones, empezaste a EXIGIRME que me inscriba en una carrera y que me busque un laburo porque vos "no me podías mantener". Pero después te ibas de vacaciones a la costa con tu hija y te gastabas la vida.

Me inscribí en psicología, en el C. B. C. Conseguí laburo en una estación de servicio por cuatro lucas de mierda. Y afortunadamente para vos y tus expectativas de mierda depositadas en mí, recursé todas las materias y duré un mes en esa estación.

Pero posteriormente te dolió saber que había agarrado un laburo en un Instituto como profesor de inglés, donde estuve 4 años y empecé a hacer lo mismo que vos hacías, pero mejor. Porque sos una maestra de mierda, porque presumís tus 4 horas de mierda en frente de pibes que nunca te bancaste, tratándolos mal, enseñando como se te canta porque es un colegio de villa y tanto vos como todas ahí, se sienten libres de dar su material como se les canten los ovarios.

Y a partir de ahí, el estudio.

Porque tenía un laburo donde sacaba buena guita al mes, por cuatro años, que me daba tranquilidad y decisión sobre lo que quería hacer, me dio tranquilidad económica y personal. Necesitaba laburar porque vos no me querías dar nada más que el techo y la comida (ponele).

Y me decías que de mi vida no hacía un carajo, porque no estudiaba ni tenía un laburo en blanco. (Porque ahora que tenía laburo, me subía el limbo y TENÍA que ser un laburo en blanco, sino... no se aprobaba)

Y a todo esto, empezaron mis epifanías. Me di cuenta de cuan mala madre sos. ¿Cómo? Viendo las cosas desde afuera, porque como quedé soltero y empecé a tener otra rutina, no pasaba tanto tiempo en casa contando el laburo. Porque antes estaba cegado.

Y sí, sos mala madre, te guste o no te guste. No sabes ser madre, dedicate a otra cosa. Nunca planeaste tener hijos, llegaron cuando llegaron y "eso está bien porque nos amas". ABORTO LEGAL, SEGURO Y GRATUITO, LA QUE TE RE PARIÓ.

Sos mala madre porque por consecuencia de las decisiones que tomaste en tu vida, tu hija las pasa como las pasa. Porque derivas la responsabilidad de lo que le pasa a causas como "la mudanza", "la muerte de su abuelo", "el padre no está", "el hermano no la ayuda".

Y no es así. Porque todo trasciende de la pedagogía y las secuelas psicológicas. Sos maestra, estudiaste eso, deberías saberlo.

La mudanza fue una consecuencia, y ella lo sufrió porque vos la sufriste, porque en un principio no querías mudarte a ningún lado, y tu malestar se lo transmitiste a ella con tus acciones cotidianas. Con la muerte de tu viejo, es lo mismo. Si ella era feliz con su abuelo, ¿por qué te aferras solamente a eso? ¿Significa que ahora nada le puede dar felicidad? ¿Significa que vos no le podés dar lo mismo a ella? ¿O mejor? A vos te dolió más que a nadie, porque era tu soporte. Pero NINGUNA PERSONA debe ser el soporte de otra, porque la naturaleza humana no funciona así, cada uno es autónomo, lo sentimental acompaña, pero no es una base para construir un muro alrededor de esa persona. A mi también me duele, yo también lo extraño, pero se sale adelante, dejate de romper las pelotas.

El padre no está, es cierto, porque te separaste. Y él fue bastante idiota también, pero ella vive con vos, no hay necesidad ni causalidad de que estes continuamente quejándote de lo que él hizo mal o no hace. Sos la madre, si tanto la querés tener con vos, entendé que lo único que a ella le tiene que importar es que tiene un padre y una madre. Que ambos la aman. PORQUE AMBOS LA AMAN, NADIE LA AMA MENOS O MÁS QUE EL OTRO. 

Y dejá de calificarlo. Él se mando sus cagadas, está donde está, ¿qué más querés? ¿que se muera? ¿que esté mas ausente para tener más motivos para quejarte? Desde su posición hace lo que puede. Y en lo que a mi respecta, es buen padre, porque después de varias reflexiones, conmigo lo fue y lo es. Porque a mi, como padre, me da mil veces más de lo que su papá le dio a él.

Me olvidaba, su hermano la ayuda. La acompaña. Porque es lo único que le va a quedar cuando sea mayor. Es lo único que, para él, es incondicional. Y ella y yo sabemos cuanto te esforzas por algunas cosas, pero sabemos cuan poco te dedicas a otras cosas. Que, tenemos que decirlo, son muchas más las negativas que las positivas.

Te explico por qué:

Te sobra la saliva (y las palabras de "aliento" de tu madre, que yo llamo LAVADAS DE CEREBRO) para escupirnos a tu hija y a mí que haces de todo por la casa y por nosotros que mantenes la casa sola.

Yo, me saco el sombrero. Saliste de muchas situaciones adelante vos sola. Tenes unos ovarios enormes.

Pero te voy a defenestrar, como lo vengo haciendo, con otras. Tenes muy poca empatía. La gente cuando tiene un problema no necesita que le des una opinión de lo que debería haber hecho o que le remarques lo que hizo mal, necesita un oído y un consejo. Tu hija está en plena etapa de crecimiento, se está formando como persona, lo que menos necesita es a la madre que le esté atrás con pelotudeces como dejar la botella abierta en la mochila u olvidarse la boligoma.

Preocupate por su higiene, por su estética, por su educación sexual, por su libertad de expresión, por su diferenciación a tus ideas, por su autonomía.

Date cuenta que tu hija se va al colegio con el pelo tal cual se levanta, porque no sabe peinarse sola. Porque no se baña si no se le dice, porque no sabe limpiarse después de ir al baño, porque no se abastece sola en la mesa, porque no tiene modales, porque no tiene tu soporte en la sexualidad y busca las cosas en internet, y por eso pasó lo que pasó con tantas aplicaciones, porque no sabe respetar, entender o escuchar una idea diferente a la que ya tiene preestablecida (que, por cierto, todo lo que tiene en la cabeza, lo tiene gracias a que vos se lo metiste), porque no sabe investigar acerca del mundo que la rodea, porque hay cosas fundamentales de sentido común que ella no tiene adquiridas, porque no sabe mantener una discusión sobre si misma, porque se desvía de la cuestión atacando a la persona que trata de explicarle o aconsejarle algo, PORQUE CUESTA UN HUEVO HACERLA ENTRAR EN RAZÓN CON CUESTIONES OBVIAS CÓMO INDEPENDENCIA O CRITERIO DE PERSONALIDAD.

Me dijiste mil veces que era probable que ella "no sea del todo normal", que "puede tener un déficit madurativo".

Te tengo noticias: no es del todo normal y tiene un déficit madurativo.

¿querés más noticias? Es tu culpa. Porque no supiste sacarla adelante con su problemas personales, porque si a ella le faltas, le falta el universo. Y no es un halago, es una CAGADA que sea así. Porque si la seguís atando, un día te vas a morir, ella va a tener 50 años y no va a saber que mierda hacer. Tal como vos con tus viejos.

Punto aparte:

No sabes lo que es el orden, no sabes lo que es la limpieza. ¿Es tu casa? ¿son tus reglas? Mantenela y cumplilas vos primero antes de exigírselas a otro/s.

Que las cosas fuera de lugar, que la pava acá, que los zapatos acá no van, que el tender nuevo, que vos decidís lo que se come o lo que se mira en la televisión.

Sos una mujer despreciable, no tenes cariño propio. Te preocupan banalidades por sobre cuestiones importantísimas de la casa. Y si vos te quejas de esas idioteces, te digo muy resumidamente las cosas por las cuales podrías preocuparte:

Las cucarachas y la suciedad en la cocina, el baño que es un asco para todos los que lo usan (preguntale a tus cuñados, a mi ex, a amigos que he traído), bañar a los perros (que vos decidiste traer a casa), limpiar la mierda del suelo, aconsejar a tu hija sobre el orden y la limpieza en su propia habitación, limpiar la heladera que tiene restos del año '99.

Preocupate por ser una persona que crezca. Sos joven todavía. Fijate el mundo que le transmitís a tu hija. Vos que tanto idolatras a tu vieja, ¿no aprendiste nada de su fetiche con el orden y la limpieza? ¿En serio? ¿Tan incapaz sos?

A mi me tenés podrido. No me como más el verso de que por pagar los impuestos o darnos de comer, es que nos querés. El cariño son las pequeñas acciones, los buenos momentos, te sorprenderías por qué tan increíble puede tornarse una persona teniendo esos procedimientos. Procedimientos que todos tenemos y aprendimos en la vida.

¿Por que vos no los aprendiste?

No esperes más nada de mí. Te supiste ganar mi respeto, ahora te ganaste gran parte de mi desprecio, porque no te aguanto más. Y quedate tranquila que, apenas pueda, me voy a ir.

Y cuando me vaya, porque te conozco, y me vengas a buscar o me llames y me digas que me extrañas como una ex-novia desamparada y patética, no voy a estar más. Ni para vos ni para tus caprichos. Porque te lo ganaste. Porque no voy a cometer los mismos errores que vos y, anhelo, que eventualmente te sirva antes de que te mueras. Porque tenes tiempo pero... con vos uno nunca sabe cuanto puede tomar.

Andate bien a la mierda.