Sueño, soñé y quiero.
Sueño con una sutura que aunque sea hecha con escarbadientes, atada con alambre o pegada con cinta, se haga. Porque tuve que aprender tarde que no hay peor cosa que un corazón roto en un alma joven. En un alma que supo unirse con otra que, al final, por joven o por inexperto, fue la culpable de herir.
Sueño con una explosión de honestidad que no llegó porque no querés, por miedo o por duda. Pero sueño con poder determinar si mi corazón está listo para volver. No volver a vos, sino volver a amar.
Soñé con una oportunidad que nunca llegó, por un juego vil creado por ratas y adoptado por un ángel quien, inocentemente, ya había pagado mucho. Soñé con haberte comprado las flores que debí, o haberte cantado las canciones que quise, o no haber sido tan débil de corazón y fuerte de mente. Soñé con haber aprendido a amar con lo que late, en vez de lo que ordena.
Soñé con un futuro hecho a la medida, pero hecho a la fuerza, soñé con hacer de eso una esperanza y terminar de construir un futuro que en vez de a la fuerza, sea al amor. Soñé con ser tu ilusión, tu bienestar, tu fortaleza y tu templanza, tu impulsor de todo lo bueno y sostén de todo lo malo. Porque pude con vos y no pude conmigo, hoy no estás, y soñé con que así sea sin saber que primero esta uno, para tener unidad.
Quiero y querré ser una cercanía necesaria e indispensable, porque sabemos que eso nos hace sanos y plenos. Quiero poder acercarme de una manera diferente, que te guste, que no confunda y que sea saludable. A pesar de que no tengas mucho para dar, quiero que sepas que tenés mucho por recibir, y más ahora. Pero sucede algo, mi amor, no sé si quiero dártelo.
Quiero por sobre todas las cosas, por sobre las cicatrices y las lágrimas, por las ataduras y la libertad que hoy tenemos, que seamos felices. Juntos o separados. Quiero que consigas a alguien que te haga feliz, como yo conseguí la felicidad en lugares que nunca hubiese esperado. Quiero hoy y siempre que vayamos para adelante.
Pero insisto, mujer, que ante todo, te quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¿Qué pensás?